Memoria, Verdad y Justicia en el Norte Santafesino

viernes, 21 de agosto de 2026

UN FOTÓGRAFO DE LA NOCHE

 LA IMAGEN QUE ACTUALIZÓ AL REPRESOR
    En la edición del 15/8/26 del semanario LA MIRADA (radio pública municipal-88.1-Reconquista) el programa accedió a dos voces: la del fotorreportero GUILLERMO PARDO desde Buenos Aires y la de la actriz CELESTE CAMPOS, quien vino a esta ciudad a capacitar y presentar a su vez a sus personajes, en unipersonales en el escenario del espacio “Casa Pueyrredón”. Celeste es hija de un referente histórico del teatro rosarino, Norberto Campos.
PONERLE ROSTRO A UN ASESINO
PARDO en la década del 90 hacía fotografía de famosos, recorrida nocturna”, farándula, etc, en boliches, restaurantes de Buenos Aires, para editoriales. Un día me tocó el boliche New York City, que queda en el barrio de Ortúzar, un lugar top y que en ese momento iba Maradona… un lugar muy famoso en las décadas del 80/90. En los 80 el primero que tocó allí fue Sting, lo habían contratado. En el año 1993 yo estaba haciendo esa recorrida, se presenta el custodio del boliche, creo que vinculado a Camps (general), y me presenta a ASTIZ (Alfredo), me dice ‘sacame una foto con Astiz’. No lo conocía nadie, las únicas fotos que había eran las de las Georgias (guerra de Malvinas) cuando el tipo, sin pegar un tiro, se entregó. Nada más. Ya tenía cadena perpetua en Francia, en ausencia, por el asesinato de las dos monjas francesas (Domont y Duquet), y él acá por Obediencia Debida y Punto Final estaba suelto. Y seguía perteneciendo a la Armada… me lo presentan, camina 5 pasos adelante, 5 pasos atrás, para ver si lo seguían, hacía contraseguimiento, estaba perseguido, pensaba que lo iba a agarrar alguien, que lo iban a matar, no tomaba alcohol. No se manejaba con custodia aunque en la foto se lo ve que llevaba una Victonirox profesional (navaja). Astiz sube al primer piso, baja de un ascensor, se abre la puerta y sale la cara de él en un espejo. Una sola foto salió, el jefe de la revista Gente, fue muy bicho al colocarla como un personaje más, la puso en un sector que se llamaba ‘El show de los personajes’, y fue tal la indignación de la gente, lo escracharon un montón, Pergolini... que cuando iban a comer a los restaurantes la gente empezaba a golpear las palmas, no pudo ir más porque los volvían locos. No fue una foto más, fue una foto simbólica. Durante dos semanas a mi me siguieron, cuando iba con el taxi a hacer la recorrida, nocturna o diurna, al chofer por el espejo le hacían como que me cortaban el cuello, y me señalaban a mí. Dos semanas así, después nunca me pasó nada.
Atlántida (revista Gente) fue una editorial que formó parte del aparato comunicacional de la dictadura.
“Lo que vimos acá, ´fue importante, no solo empezamos a hacer personajes actores sino que preguntábamos en un restaurante quién estaba, si había un militar, sacábamos la foto. Cuando la gente preguntaba a quién fotografiabamos, le decíamos ‘a un militar’, empezaban a golpear las manos como condena social. Fue en los 90, a partir de esta foto de Astiz, iban a los lugares vip, estaban impunes. Después en el 95 empiezan los escraches de HIJOS, todo el tiempo ocurrió una condena social, a Martínez de Hoz le pegaron un cachetazo (…)
    “Lo que sucedió, pasaron los años, yo no hablé más de este tema, tras la visita de diputados (libertarios) el año pasado a represores, Víctor Hugo Morales, Madres y otros colegas plantearon el recuerdo de esta foto, hay gente que se acuerda y hay gente que no, y se hicieron notas (Tiempo Argentino entre ellas). Hace poco tiempo hablé con Hugo Ferre (Gente) me preguntó si yo me acordaba, ‘me jugué, la puse sin que se den cuenta’ me dijo.
CÓMO SIGUIÓ TU HISTORIA?
    “Después laburé en Editorial Perfil, muchos años, en espectáculos, en revista Caras, algunos trabajos en Noticias... lo asesinan a José Luis Cabezas, con otros colegas estuve en la organización de la primera muestra en el teatro General San Martín, un selección de fotos del trabajo de Cabezas, en una sala de la que era directora SARA FACIO, la gran fotógrafa.

1993- LA FOTO QUE DESNUDÓ EL ROSTRO DEL GENOCIDA...EL ESPEJO EN EL ASCENSOR
GUILLERMO PARDO