MEMORIAS MILITANTES EN ESTE NORTE
El
11 de septiembre de 1973 abría sus puertas en Reconquista una
corresponsalía del diario “El Mundo” de Buenos Aires: “Un
diario con todo por el pueblo”, en su eslogan. El gestor para esta
apertura fue el abogado laboralista OMAR MORENO, referente regional
del denominado Peronismo de Base (la “alternativa independiente”),
cuyas figuras nacionales eran los abogados Eduardo L Duhalde,
Rodolfo Ortega Peña; el sindicalista Jorge Di Pascuale
(farmacia), el cura Rubén Dri (Chaco), entre otros. Una pata
divergente a la JP-Regionales.
Con
local propio, ubicado en el Bv Irigoyen al 1300 (entre el bar
“Panambí” y la metalúrgica Lorenzini), el vespertino había
dado luz en su ‘segunda época’ el 27 de agosto de ese año. Y
tenía una “edición especial” para el interior cuya estrategia
era colocarle la fecha del día siguiente para que cuando llegara en
lugares más apartados, como esta ciudad, estuviera siendo
“publicación del día”, cuestión que no ocurría con los otros
diarios que llegaban desde la Capital Federal. De “vespertino” se transformaba
en “matutino”. En esos primeros días en sus
tapas no faltaban los títulos vinculados al golpe militar en Chile,
que nos partió el alma.
La
oficina, recién construida y primeros inquilinos, hubo que
acondicionarla un poco: un biombo de madera pintada, con un cuadro
colgado de buena estética, lo dividía conformando un espacio de
atención de entrada. Allí estaba un escritorio antiguo aportado por
un reconocido artista plástico (NF), sillas y dos bancos largos
hechos con tablas de ligustro en tiempos en que el municipio los
talaba y reforestaba sus calles con fresnos reemplazándolos. Un
carpintero, Herve Del Zotto (Barrio
Chapero), ayudó generosamente en cortes y cepilladas. Clavos,
martillo y pintura, para finalizar tapizados con la ayuda de Gatica
Servín, un joven técnico,
talentoso,
egresado de la Industrial. Te daban una mano, a puro corazón.
La
publicación llegaba a la terminal al mediodía en el ómnibus de La
Internacional. Y luego repartirlos a suscriptores y venderse en
quiosco. Meta bicicleta. En una urbanidad mucho más acotada que la
actual. Por cada nota publicada pagaban 5 pesos de entonces, desde
Buenos Aires y con temas específicos vinculados al proyecto
revolucionario detrás del diario, por ello la necesidad de
sostenerse económicamente con suscriptores: quedaba la mitad del
costo de los ejemplares. No todos los días sucedían situaciones en
ese entonces aquí, como para que allá te publiquen. Frente a lo que
eran las intensidades de los cordones industriales más importantes
del país.
El
local a su vez era el lugar de reuniones de la organización política
cuya referencia central era el Dr. Moreno, en la que participaban
numerosos y valiosos integrantes de esta zona. Este abogado
entrerriano desarrolló en pocos años una intensa vida de compromiso
político-sindical-social en esta zona.
En
1974 el diario será clausurado por el gobierno nacional, en tiempos
vertiginosos. Le tenían contadas las costillas al ‘ilustrado de la
tarde’. Avanzando los meses Moreno y su compañera Susana P.
partieron al exilio luego de sufrir amenazas y ataques en su
domicilio de avenida Pietropaolo (balazos y molotov), premonitorio de
lo que sería 1976. Si no hubieran dado ese paso, le hubieran
‘cobrado’ mal su compromiso con los laburantes (aceiteros, Ligas
Agrarias, farmacia sindical, ladrilleros...). En Europa trajinó
intensamente lo que se vivía en Argentina junto a muchos
compatriotas, en denuncias y trabajos ante la OIT, otros organismos y en
estamentos de DDHH.
Aquel
local alquilado, donde muchos nos juntábamos en tiempos de muchas
urgencias, permanece hoy con la misma fachada como hace más de 50
años, aunque con otros comercios en su historia.



