Memoria, Verdad y Justicia en el Norte Santafesino

jueves, 24 de septiembre de 2026

EL VESPERTINO

 MEMORIAS MILITANTES EN ESTE NORTE
    El 11 de septiembre de 1973 abría sus puertas en Reconquista una corresponsalía del diario “El Mundo” de Buenos Aires: “Un diario con todo por el pueblo”, en su eslogan. El gestor para esta apertura fue el abogado laboralista OMAR MORENO, referente regional del denominado Peronismo de Base (la “alternativa independiente”), cuyas figuras nacionales eran los abogados Eduardo L Duhalde, Rodolfo Ortega Peña; el sindicalista Jorge Di Pascuale (farmacia), el cura Rubén Dri (Chaco), entre otros. Una pata divergente a la JP-Regionales.
    Con local propio, ubicado en el Bv Irigoyen al 1300 (entre el bar “Panambí” y la metalúrgica Lorenzini), el vespertino había dado luz en su ‘segunda época’ el 27 de agosto de ese año. Y tenía una “edición especial” para el interior cuya estrategia era colocarle la fecha del día siguiente para que cuando llegara en lugares más apartados, como esta ciudad, estuviera siendo “publicación del día”, cuestión que no ocurría con los otros diarios que llegaban desde la Capital Federal. De “vespertino” se transformaba en “matutino”. En esos primeros días en sus tapas no faltaban los títulos vinculados al golpe militar en Chile, que nos partió el alma.
    La oficina, recién construida y primeros inquilinos, hubo que acondicionarla un poco: un biombo de madera pintada, con un cuadro colgado de buena estética, lo dividía conformando un espacio de atención de entrada. Allí estaba un escritorio antiguo aportado por un reconocido artista plástico (NF), sillas y dos bancos largos hechos con tablas de ligustro en tiempos en que el municipio los talaba y reforestaba sus calles con fresnos reemplazándolos. Un carpintero, Herve Del Zotto (Barrio Chapero), ayudó generosamente en cortes y cepilladas. Clavos, martillo y pintura, para finalizar tapizados con la ayuda de Gatica Servín, un joven técnico, talentoso, egresado de la Industrial. Te daban una mano, a puro corazón.
    La publicación llegaba a la terminal al mediodía en el ómnibus de La Internacional. Y luego repartirlos a suscriptores y venderse en quiosco. Meta bicicleta. En una urbanidad mucho más acotada que la actual. Por cada nota publicada pagaban 5 pesos de entonces, desde Buenos Aires y con temas específicos vinculados al proyecto revolucionario detrás del diario, por ello la necesidad de sostenerse económicamente con suscriptores: quedaba la mitad del costo de los ejemplares. No todos los días sucedían situaciones en ese entonces aquí, como para que allá te publiquen. Frente a lo que eran las intensidades de los cordones industriales más importantes del país.
    El local a su vez era el lugar de reuniones de la organización política cuya referencia central era el Dr. Moreno, en la que participaban numerosos y valiosos integrantes de esta zona. Este abogado entrerriano desarrolló en pocos años una intensa vida de compromiso político-sindical-social en esta zona.
    En 1974 el diario será clausurado por el gobierno nacional, en tiempos vertiginosos. Le tenían contadas las costillas al ‘ilustrado de la tarde’. Avanzando los meses Moreno y su compañera Susana P. partieron al exilio luego de sufrir amenazas y ataques en su domicilio de avenida Pietropaolo (balazos y molotov), premonitorio de lo que sería 1976. Si no hubieran dado ese paso, le hubieran ‘cobrado’ mal su compromiso con los laburantes (aceiteros, Ligas Agrarias, farmacia sindical, ladrilleros...). En Europa trajinó intensamente lo que se vivía en Argentina junto a muchos compatriotas, en denuncias y trabajos ante la OIT, otros organismos y en estamentos de DDHH.
    Aquel local alquilado, donde muchos nos juntábamos en tiempos de muchas urgencias, permanece hoy con la misma fachada como hace más de 50 años, aunque con otros comercios en su historia.