Memoria, Verdad y Justicia en el Norte Santafesino

viernes, 22 de noviembre de 2013

FESTIVAL DE MAR DEL PLATA


Retrato imposible de Ema, fusilada en Margarita Belén

En el documental “Margarita no es una flor”, Cecilia Fiel aborda el fusilamiento de 22 presos políticos en 1976 en el pueblo chaqueño de una manera exhaustiva y centrándose en la figura de Ema Cabral, una de las víctimas, extremando la subjetividad hasta identificarse con ella, e inaugura así un nuevo registro en documentales sobre la memoria. Estrena en el 28° Festival de Cine de Mar del Plata.
Por Marcela Mazzei (Revista Ñ)

   
Ema deambula por la ciudad de Corrientes. Cansada de caminar con su hija de tres meses en brazos, se detiene y en el banco de una plaza se despide de ella. A Ema Cabral la conocían como Pelusa en el hospital de Reconquista, Santa Fe, donde era terapista ocupacional antes de mudarse a Resistencia, Chaco, junto a su compañero Reynaldo Zapata. Se habían conocido sacando a la gente del agua en las inundaciones del 73, cuando estaban en la Juventud Peronista, previo a unirse a Montoneros. Hija de una familia católica, en esos días de desesperación Ema fue rubia, morocha y a veces fue Laura antes de pedirle a su madre que cuidara de su pequeña hija por una semana. Para entonces, su marido ya había sido secuestrado y ella no lo sabía. En la primera mitad de noviembre de 1976, Ema desapareció. Poco después, fue acusada por la dictadura militar de comandar el grupo que pretendía liberar los militantes detenidos clandestinamente en Resistencia que serían trasladados a una cárcel de máxima seguridad en Formosa. Fue el 13 de diciembre de 1976, el día de la masacre de Margarita Belén, el día que asesinaron y desaparecieron a los mejores dirigentes del nordeste argentino.

¿Cómo habrá sido Ema? Se pregunta Cecilia Fiel en Margarita no es una flor, un documental que reconstruye aquella masacre a través de una investigación exhaustiva, pero desde un abordaje particular que involucra al juicio que, 35 años después, condenó a ocho represores a cadena perpetua. “No es lo mismo plantear cómo representar un episodio de estas características, donde la justicia se ha expedido, aunque todavía falta un segundo juicio con civiles, y faltan analizar fosas comunes donde pueden estar los cuerpos de Margarita Belén”, explica la directora, que en estos días estrena su filme en el 28° Festival de Cine de Mar del Plata. La pregunta por la ausencia, por la memoria, se traslada del pasado al futuro, de lo que Ema Cabral realmente fue a lo que podría haber sido, pero también identificándose con ella, extremando su subjetividad.

“No sabía ni dónde estaba en el mapa, pero me invitaron a un aniversario de Margarita Belén y ahí me cuentan que después de la masacre los militares comen un asado cerca del lugar. Fue una imagen que me causó espanto, lo chequeé y se había festejado el cumpleaños del jefe de la policía del Chaco”, cuenta Fiel su arribo a esta historia, que derivó en un viaje al Chaco donde encontró en el monte el gigantesco monumento que recuerda el episodio y en el Registro por la Verdad provincial las historias de los 22 fusilados (“de los que se conocen, porque pueden llegar a 40”, aclara.)

-¿Y de ahí surgió el personaje de Ema Cabral?
-El nombre de Ema ya me generaba algo. Fue la segunda palabra que aprendí a escribir, después de mamá. Pero ahí supe de esa mujer súper solidaria y querida en el hospital, de familia católica que se pone a militar. Una mujer que acusaron de comandar junto a Alcides Bosch, otro santafesino, el grupo que asaltó la columna para salvar a su amigos. La imagen de ella buscando a Reynaldo cuando no se sabe cuándo ni dónde la secuestran... Es una historia de muchas facetas, y que el marido hubiera tenido a un infiltrado en su casa y que lo terminara ajusticiando a mí me permitió tomar distancia de cierta idealización de los 70, de los militantes, en la que podía caer con facilidad y, en cambio, entender la historia desde cierta complejidad. Desde lo dramático, me daba tensión, contradicciones.

-¿Qué tenía de particular el Noreste en esa época, en relación al accionar de la dictadura y de las organizaciones?
-Por un lado, era una zona de fuerte producción algodonera y había mucha militancia. Aníbal Ponti, que me da su testimonio en la U7, estaba en la organización del campesinado y tiene un blog donde habla de guerrilla pre rural. El libro Monte madre (de Jorge Miceli) cuenta la historia de dos campesinos que viven cinco años en el monte del norte santafesino. Las Ligas Agrarias eran muy importantes y eso había que desarticularlo de alguna forma. Como otros grupos, Montoneros tenía presencia en la zona, pensá que al escultor que hizo el monumento en Margarita Belén lo meten preso por hacer bustos de Perón y Evita. Por otra parte, en todo el noreste las cárceles estaban muy comunicadas y se hacían trasladados con mucha facilidad. Panificada por el Ministerio del Interior a cargo de Jorge Larrateguy, la masacre fue un operativo conjunto entre el Ejército Argentino y la Policía del Chaco. Dentro del mapa nacional, la provincia del Chaco integraba el área militar 232 a cargo del II Cuerpo del Ejército que se extendía por las provincias del Noreste. La brigada de investigaciones de Resistencia fue el centro clandestino más importante del noreste, a media cuadra de la Casa de Gobierno.

-La selección de los militantes fusilados, que eran de diferentes ciudades, dice un abogado que tuvo una función de escarmiento...
-Lo dice el abogado de la querella, que fue para infundir el terror en toda la zona. Y fue así porque después de Margarita Belén no sucedió ningún hecho similar en todo el Noreste. Desestructuró mucho, cumplió su objetivo.

-Otro testimonio cuenta que participaron todos oficiales. ¿Por qué razón? 
-Lo dice Horacio Ballester, un militar que participó de un golpe de estado pero está en contra de los golpes de estado... Se retiró a comienzo de los 70 y creó el CEMIDA, que es el Centro de Militares por la Democracia y ya participó como en 30 juicios. Aparece como coronel retirado y fue convocado al juicio para que cuente cómo los militares hacían los traslados. Cuando dijo que fueron todos oficiales fue una forma de incriminarlos, porque eso ya era una irregularidad, pero en realidad tenía un motivo: estaba todo planificado. Fue un traslado disfrazado de traslado, porque ya sabían lo que iba a suceder. Sino, ¿por qué lo llevan al soldadito Maidana? Porque lo iban a matar para decir que era el muerto de su bando, para que no fueron todos los muertos del mismo bando.

-El caso de Alfredo Maidana es muy llamativo por cómo llega a testimoniar.  
-Alfredo Maidana se entrevistó en 2003 con Francisco Romero, que después terminó siendo secretario de Cultura de Chaco, porque quería publicar un libro de memorias y necesitaba un editor. Le envió varios archivos y cuando iban a publicar el libro se echó atrás. En el juicio dijo haber estado de vacaciones en esa época y terminó diciendo que había sido ficción. Yo sabía de esa famosa entrevista, el familiar de una víctima me facilitó el desgrabado, que es una de las pruebas que se habían presentado a la justicia, donde describe la noche del fusilamiento. Están esperando la sentencia firme y que quede como falso testimonio.

-En el documental está la pregunta de qué sabe cada uno de Margarita Belén y es muy poco lo que se conoce.
-Es muy local la masacre, por eso me interesaba preguntarle a la gente qué sabía de todo esto, y hay mucho miedo todavía. Un entrevistado no quiso hablar frente a la cámara porque no había sentencia firme. Es un testimonio desgarrador, que está en el programa de protección de testigos. Otra persona que le agradezco que me haya dado el testimonio frente a cámara es la vecina del cementerio, que se quiebra en el juicio y ahí mismo, testimoniando, denuncia las amenazas. Es un sistema muy conservador todavía.

-Comenzando por los propios jueces, que durante el juicio no los dejaban debatir.
-Un abogado de derechos humanos dice: “Si hablamos de guerrilleros o subversivos, discutamos por qué, si habían tomado las armas, bueno, si estaban fundadas o no”. Eso no fue posible en el juicio, donde tomo el audio dejando una cámara prendida en el piso, y se escucha que la presidenta del tribunal los interrumpía y les pedía vayan al hecho concreto. Yo quise entrevistarla y se negó. Es la hermana de un diputado provincial del Chaco que votó la ley del indulto o la de obediencia debida. Durante el juicio, además, la hija de uno de los represores que escribe en un blog con Cecilia Pando, publicaba su propia versión de lo que pasaba a medida que avanzaba.

-Ahora se espera una segunda parte...
-Sí, con civiles. Actualmente están imputados y detenidos el médico Gillo, el ex juez Córdoba y el ex fiscal Mazzoni por las residuales de la causa de Margarita Belén.

-Hay muchos libros, películas sobre temas de la memoria últimamente, ¿cómo definirías a Margarita no es una flor en ese panorama?
-Creo que fue una necesidad social. Cuando algo se lo reprime, y este tema estuvo reprimido mucho tiempo, al quitarle la represión no emerge en su justo medio. Al plantearme cómo representar algo así, en un momento en que había muchísima producción de documentales de estos temas, revisé la forma representativa que habían tenido y tomé como referencia a Trelew y, dentro de lo que es narración en primera persona, a Los rubios, Papá Iván, que tenían características especiales porque eran realizadas por hijos de desaparecidos y se planteaban ellos mismos como narradores.

-¿Cuál es la particularidad de tu documental desde esta perspectiva?
-Yo no tengo familiares desaparecidos y me puse a repensar la cuestión de la voz el off y pensé en la reivindicación de temas sociales que se continúa: el 'seguirá viva en la lucha que den otros, en las batallas de los otros'. Ahí decidí utilizar la segunda persona del singular, así construía a Ema como viva. Porque en la medida que esos cuerpos no tengan una sepultura a nivel social, no está cerrada esa vida.

En general, la memoria es representada en presente en tensión con el pasado, cómo desde el presente se redefine y se puede transformar el pasado. Pero en este caso, que existieran 8 condenas, entendí que había que incorporar una dimensión nueva, que es la del futuro. Y si a la hora de representar lo ausente, se venía haciendo a través de lo afirmativo, es decir, de lo que esos militantes vivieron efectivamente, cómo fue su secuestro, etc., entonces lo que hice fue trabajarlo desde lo negativo, por lo que no fueron. Por eso tengo que reconstruir cómo hubiera sido la vida de Ema sin ese 13 de diciembre y cómo reconstruir ese relato de lo imposible. Ema votando en el 83, en la época de la hiperinflación, en su propio juicio: son imágenes imposibles.

Incluso le pongo una cruz que tiene fecha de muerte en 2033, tiro la fecha por delante de la instancia enunciativa, hacia el futuro nuestro como si ella estuviera viva hoy. Son los procedimientos de la crónica que usa Walsh en Operación Masacre, donde construye desde la no ficción; además de la enumeración y la comparación (con Juana Azurduy, con Evita). Se trata de imaginarnos algo de lo que no tenemos certeza pero con un anclaje periodístico real, porque toda la información está súper chequeada, trabajada con documentos y archivos legales.

-Hay condenas por la masacre pero el cuerpo de Ema no apareció. ¿Cómo influyó ese dato?  
-Construyendo desde el negativo digo que la vuelvo a imaginar, que es también poner en evidencia la construcción de los relatos. La justicia logró un relato, una versión de los hechos y a eso le puso leyes. Pero aquellas cosas que no logramos narrar son las que después retornan. Ema es alguien que pasó por este mundo y nos queda su huella --porque el cuerpo no apareció y es probable que no aparezca--, la del registro de defunción y de ingreso al cementerio que es la huella digital, pero también es su paso por este mundo. Aunque sea solo la huella, es un montón de ella. Por eso existen ritos funerarios: el hecho de tener un cuerpo viene a traer la presencia de esa persona, aunque muerta, y la ausencia del cuerpo refuerza la ausencia de esa persona. Eso me llevó a preguntarme: ¿Qué pasa en una sociedad que no veló sus muertos de este período?
1975- Pelusa Cabral


FICHA TECNICA:

Margarita no es una flor (Argentina, 2013, 100min)

Guión, Investigación y Dirección Cecilia Fiel
Producción Cecilia Fiel, Andrés Cuervo
Producción Ejecutiva Cecilia Fiel
Asistente de Dirección Santiago Ligier
Asistente de Producción en Chaco Augusto Zalazar
Asesoría de Guión Lucía Martínez
Dirección de Fotografía y Cámara Aylén López
Sonido Directo Sebastián Blejman
Montaje Tomás Pernich
Color Julián Dabbah
Edición de sonido Bryan Van Heyl, Ernesto Baca
Tema musical Margarita Belén de Marcos Bassi
Música original Margaritas de Héctor “Chaco” Nuñez
Músicos del tema original Guitarra: Héctor "Cacho" Núñez; Violín: Ayelén Núñez; Bajo: Javier Kball
Estudio de grabación voz off Adrián de Asmundis
Voz militar Jorge Medina
Fotografía de Reinaldo Zapata,  Marcelo Páez
Fotografía de Ema Cabral, Cecilia Fiel
Diseño de créditos Paz Gottfried
Prensa y Difusión Cynthia Sabat

Panorama documental-28° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata